Estamos prometidos. ¿Ahora, qué?

Todas soñamos con el día en que nos pidan matrimonio. ¿Dónde será? ¿Cómo me lo va a pedir? ¿Me gustará el anillo? Al final, ese día siempre es perfecto porque, lo hagan como lo hagan, nos han declarado su amor y quieren casarse con nosotras. Yo terminé subida en un escenario y con cientos de personas mirándome mientras temblaba y lloraba de la alegría (pero esto ya os lo contaré otro día).

Pero ¿qué pasa después? Sin ir más lejos: ¿qué pasa el día siguiente? En mi caso fue un día para no olvidar, os aseguro que es imposible olvidarlo. Después del mejor día de mi vida me desperté al lado de mi increíble prometido, alegre como unas pascuas, pero él no tenía tan buena cara. Llevaba toda la noche con fiebre y enfermísimo, estaba tan malito que no se podía poner en pie sin marearse; yo ya pensaba “se arrepiente tanto que se va a hacer el muerto”. Me tocó llamar a una ambulancia y marcharnos corriendo a urgencias.

Mi primer día como una mujer prometida me lo pasé en una habitación de urgencias cuidando a Papá Alien, que había sufrido una intoxicación alimentaria con la cena de la noche anterior (por suerte no quise comer lo mismo que él).

¿Y ahora? ¿Qué pasa meses después de la pedida? Pues, en nuestro caso, 5 meses después seguimos sin tener claro nada, ni fechas, ni lugar, ni invitados. No es que no lo estemos deseando, pero compaginar unos preparativos de boda y el avistamiento de un ovni ¡es complicado!

¡¡Un beso!! Me voy a preparar palomitas mientras me vais contando cómo fue vuestro primer día de prometidas.

2 Comments

  • Marina CK 07/08/2014 at 12:30

    “Por suerte no quise comer lo mismo que él”, suena malvado y todo, jajajajaja
    Yo cuando alguien me pida la mano, volveré a contarte mi pedida de mano (tanto si la acepto como si no, jijiji).

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  • Pedida de mano | Un útero para mi Alien 09/09/2014 at 09:32

    […] Hoy me he levantado romanticona y os voy a contar cómo me pidió Papá Alien que me casara con él. Ya os había contado un poquito en el post Estamos prometidos. ¿Ahora, qué?. […]

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