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A medio camino entre el odio y la aceptación

Hace días os contaba en Instagram que estaba en uno de esos momentos en los que nada de mi me gustaba. abrazo-corazónUn momento en el que la autoestima coge las maletas y se da unas vacaciones sin previo aviso. Una situación que antes pensaba que llegado a cierta edad desaparecía, y que ahora empiezo a pensar que me acompañará toda la vida.

Siempre he admirado y envidiado a partes iguales a esa gente que se ama, que acepta hasta el ultimo centímetro de su ser. Creo que conocerte y aceptarte es un acto de fortaleza, no hay peor enemigo que uno mismo y lograr vencerlo es digno de admirar.

Yo he sido de las que esperaba a una transformación divina para cambiar. Más concretamente en dar el estirón para volver convertida en cisne. Siendo una niña gordita he escuchado infinidad de veces…

“Cuando des el estirón ya adelgazaras”

Para mi esas palabras eran un mantra. Siempre que me miraba en el espejo las recordaba. Tengo que decir que las películas no ayudaban mucho ya que siempre aparecía la típica “pringada” de turno, que un verano mágicamente se transformaba y volvía siendo el pivon del siglo. Después estaba la vida real donde alguna conocida (terriblemente afortunada) giphy-1sufría su propio proceso de patito feo a cisne y eso solo hacia crecer las esperanzas.

Al final dí el estirón, pero ese cambio no llegó, es más… la adolescencia no fue una gran amiga. Acompañado al bloqueo cerebral típico de la edad del pavo también se unieron unos cuantos -bueno vale, muchos- looks muy poco favorecedores, terriblemente feos. Etapas de ir de “rapera”, gótica, rarita a secas y cualquier otra tribu urbana que se me pasase por delante. Para mi desgracia aun quedan fotografías -no, por más que supliquéis permanecerán bajo llave-

El caso es que como adulta y con alguna que otra noción sobre que no debo ponerme, un buen maletín de maquillaje y por que no decirlo… con pecho -que nunca esta de más- pues ya me imaginaba que la cosa mejoraría, que querría un poquito más a esa que me devuelve el saludo en el espejo o al menos que la aceptaría.

No pretendo decir que no me quiera lo más mínimo, tampoco es así. Tengo días maravillosos de mirarme en el espejo y decirme “ole tú” -son los menos, pero los hay- Con la edad y el tiempo he aprendido a aceptar más cosas de mi. Quererse a uno mismo no deja de ser un proceso, lo que durante un tiempo odiaste ahora empieza a ser un rasgo que hasta te parece mono y un día será algo que adores con locura. Creo que aun estoy a medio camino entre el odio y la aceptación, pero el camino sigue y estoy deseando llegar al amor.

Vosotras ¿Donde estáis? ¿Sois de las que os queréis? ¿Aun estáis aprendiendo a amaros igual que yo? Contadme que tal lleváis vuestra relación con vosotras mismas.

Un achuchón enorme y, recuerda, te espero en Instagram (y eventualmente en Twitter)

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3 Comments

  • Reply Supercuñi agosto 9, 2017 at 0:47

    Yo me quiero mogollón, y a ti también ♥

  • Reply Anónimo agosto 9, 2017 at 0:47

    No sé que es lo que ves tan mal, anda que no tienes una cara preciosa ????????

    • Reply UnUteroParaMiAlien agosto 14, 2017 at 0:47

      Bueno supongo que la percepcion de las cosas es muy subjetiva… lo que a unos gusta a otros no y desde luego nunca nos vemos como lo hacen los demas…

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